La movilidad sostenible dejó de ser un asunto exclusivo de las áreas de sustentabilidad. Para cualquier empresa que opera vehículos es hoy una decisión operativa y financiera, porque cada litro de combustible y cada servicio de taller impactan a la vez en el costo y en las emisiones. Entender cómo se mueve y cuánto consume una flotilla es, por eso, el punto de partida.
La movilidad sostenible es el conjunto de decisiones, tecnologías y prácticas que permiten mover personas y mercancías reduciendo el consumo de energía, las emisiones contaminantes y el costo por kilómetro, sin comprometer la operación.
En el entorno empresarial, la movilidad sostenible también se relaciona con conceptos como movilidad verde, eficiencia energética y transición hacia modelos de transporte con menores emisiones y consumos.
El combustible y el mantenimiento son una parte importante del costo de operación. Reducir el consumo por kilómetro impacta en ese gasto y, a la vez, en la huella de carbono, porque ambos dependen de la misma variable. A esa relación se suman tres razones:
Un patrón de movilidad es la forma habitual en que se mueve cada vehículo: rutas, horarios, kilómetros y tipo de carga. Un patrón de consumo es cuánta energía requiere ese movimiento, en litros por vehículo y rendimiento por kilómetro. Juntos describen cómo opera realmente la flota, más allá del plan de rutas.
Son el punto de partida porque cualquier medida que se tome sin ellos es una apuesta: comprar unidades eléctricas sin saber cuántos kilómetros hace cada vehículo al día lleva a decisiones caras y difíciles de justificar.
El control empieza por concentrar las cargas en un mismo medio de pago que registre litros, fecha, estación y vehículo, en lugar de tickets dispersos. Con ese registro se calcula cuánta gasolina gasta cada unidad por kilómetro y se detectan desviaciones: un vehículo que baja su rendimiento sin cambio de ruta suele indicar un problema mecánico o un uso indebido.
KARJA JASOLINA
Es un proceso gradual que avanza de la medición a la inversión, no al revés. Estos son los pasos principales:
1. Establece una línea base de consumo y kilómetros
Antes de cambiar nada hay que saber de dónde se parte: litros consumidos y kilómetros recorridos por vehículo en un periodo que refleje la operación normal, idealmente tres meses.
2. Ordena el gasto de combustible en un solo sistema
Un medio de pago con facturación consolidada elimina la captura manual, permite asignar límites por vehículo y genera el histórico que alimenta cualquier análisis posterior.
3. Refuerza el mantenimiento preventivo
El mantenimiento de flotas es una de las medidas clave para mejorar la eficiencia de la operación y evitar consumo derivados de un consumo inadecuado Las prácticas que sirven para mantener un auto en buenas condiciones aplican igual a escala de flota, aunque el mantenimiento de camiones exige intervalos propios, medidos por horas de motor. Puedes profundizar en nuestra guía de mantenimiento preventivo.
4. Ajusta rutas y hábitos de conducción
Con los patrones a la vista aparecen los recorridos vacíos, el ralentí prolongado y las rutas que se pueden agrupar. Es la mejora de menor inversión, porque depende de la disciplina del equipo más que de una compra.
5. Evalúa la electromovilidad con datos, no con supuestos
La electromovilidad puede formar parte de la transición energética de una flotilla, pero no necesariamente tiene que ser el primer paso. Lo sensato es identificar qué unidades tienen recorridos diarios predecibles y paradas suficientes, porque son las candidatas naturales a una primera fase.
| ÁREA | ¿QUÉ SE MIDE? | BENEFICIOS PARA EMPRESA |
| Consumo de combustible | Litros por vehículo y rendimiento por kilómetro | Ahorro directo y detección temprana de desviaciones |
| Mantenimiento preventivo | Servicios realizados frente a los programados | Menos fallas, menor consumo y más vida útil |
| Uso del vehículo | Kilómetros, ruts y horarios de operación | Rutas más cortas y menos recorridos en vacío |
| Electrificación | Recorrido diario y tiempos de parada por unidad | Claridad sobre qué unidades conviene electrificar primero |
El conocimiento de los patrones de movilidad y consumo es lo que aportan las soluciones de Flota y Movilidad de Edenred a las empresas que quieren una operación más sostenible. Cada solución cubre un área y genera el dato que permite decidir con evidencia:
Ahí está la respuesta a cómo ayudan los vales de gasolina a reducir costos: el ahorro no viene del vale, sino de la visibilidad que genera. Al registrar cada carga se compara el rendimiento entre unidades y se eliminan los consumos que no corresponden a la operación.
Avanzar hacia una movilidad verde no empieza por comprar vehículos nuevos, sino por conocer cómo se mueve y cuánto consume la flota actual. Ese conocimiento es lo que convierte la electromovilidad en un plan realista y no en una aspiración.
Los gastos de combustible y mantenimiento pueden ser deducibles cuando cumplen los requisitos fiscales aplicables. En el caso del combustible, la Ley del Impuesto sobre la Renta establece medios de pago específicos incluso cuando el importe de la operación no excede los $2,000. Ticket Car permite concentrar los consumos en un monedero electrónico y obtener la documentación fiscal correspondiente.
Para detectar oportunidades de mejora conviene analizar datos como el consuno de combustible, número de kilómetros recorridos, la frecuencia de uso de los vehículos, servicios de mantenimiento. Esta información y datos permite identificar desviaciones, entender el comportamiento de la flotilla y tomar decisiones para mejorar la eficiencia.
Bastan los litros consumidos por tipo de combustible en un periodo y el factor de emisión correspondiente, que puedes consultar en el Registro Nacional de Emisiones de la SEMARNAT. No hace falta telemetría: si las cargas están concentradas en un esquema de facturación consolidada, el dato ya está disponible sin trabajo adicional.
Separa siempre lo propio de lo tercerizado. Con transportistas externos no controlas el consumo, pero sí puedes exigir por contrato los litros y kilómetros por viaje. Para tu operación propia, la medición viene del medio de pago, y si despachas combustible en tus instalaciones, Autoconsumo genera el mismo registro que obtendrías en estación. Mezclar ambas fuentes en un solo indicador distorsiona cualquier comparación.