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8M: Rompiendo el techo de cristal - Edenred México

Escrito por Josué Domínguez | 9 marzo, 2022

Marzo es un mes que representa el empoderamiento femenino en todo el mundo durante este día se debe conmemorar a aquellas mujeres que con su vida han dado visibilidad a la falta de libertades, equidad y derechos que padecen las mujeres en nuestra sociedad. 

 

El 25 de marzo de 1908, más de 100 trabajadoras textiles, inmigrantes en su mayoría de Europa del Este e Italia,  perdieron la vida en un incendio en la fábrica de Triangle Shirtwaist en Nueva York, luego de que se declararan en huelga permaneciendo en su lugar de trabajo.   

 

El motivo fue la búsqueda de una reducción de la jornada laboral a 10 horas, un salario equitativo al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades y soluciones a las malas condiciones de trabajo que padecían.

El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para que las mujeres desistieran y abandonaran el lugar.

 

Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica.  

 

La suma de esta tragedia y la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en Copenhague fue lo que proclamó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en homenaje a las mujeres caídas en la huelga de 1908.

 

Finalmente en 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó oficialmente el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer 

 

La lucha aún no termina, el papel de la mujer dentro de las organizaciones y las empresas es cada vez más relevante, pero aún quedan algunas barreras que impiden una completa realización profesional, como el famoso “techo de cristal”  una metáfora de una barrera invisible contra la que las mujeres nos llegamos a topar cuando queremos progresar en nuestra carrera profesional, incluso cuando estamos igual o mejor cualificadas que nuestros compañeros, impidiéndonos alcanzar altos cargos dentro de las organizaciones privadas, públicas y políticas.

 

Son «normas» no escritas, muchas veces derivadas de estereotipos y construcciones socioculturales que atribuyen ciertas características y roles a hombres y mujeres.

 

Estos son algunos puntos que revelan el contexto laboral al que las mujeres nos enfrentamos día a día:

 

  • La tasa de participación laboral femenina en México es la segunda más baja de la OCDE, después de Turquía: 48% de las mujeres mexicanas tienen un empleo. El promedio de la OCDE es de 62%1
  • OCC Mundial afirma que menos de 10% de los puestos directivos están ocupados por mujeres.2
  • En México el 11.2% de las mujeres abre un micro, pequeño o mediano negocio, de acuerdo con la Asociación de Emprendedores de México. Sin embargo, solo el 13% de cada 100 emprendimientos dirigidos por mujeres obtienen algún crédito3
  • Las mexicanas ganan 34% menos que los hombres en México, mientras que en el resto de Latinoamérica la diferencia es del 21%4
  • En cuanto a los sueldos, el reporte The female millennial: A new era of talent, de PwC, arroja que casi la mitad de las mujeres dicen que los empleadores se inclinan más a hacia los candidatos masculinos cuando se trata de una promoción interna5

No basta con tener una paridad en contrataciones o número de mujeres que forman parte de un equipo, solo para cumplir con las cuotas de contratación, ya que de ser así se nulifica la credibilidad o nuestro poder de decisión al ser únicamente por cumplimiento, debe existir una integración y valoración de nosotras como empleadas, tomadoras de decisiones y emprendedoras sin que nuestro género o maternidad afecte nuestros centros de trabajo.

 

La maternidad es un reto para las mujeres trabajadoras en México, porque representa preocupaciones, inquietudes y obstáculos. Empezando por el estigma social de que las madres que trabajan no les dedican el tiempo suficiente a sus hijos y trabajo o las complicaciones al reintegrarse a la vida laboral, pues desde las entrevistas muchas mujeres son descartadas por el simple hecho de ser mamás.

 

“Las empresas deben tomar acciones para que las madres trabajadoras tengan beneficios y sigan laborando, como servicio de guardería, salas de lactancia, otorgarles seguro de vida y darles una licencia por maternidad extendida.” Afirma Yonjana, Directora Jurídica en Edenred México

 

La Universidad de Harvard o la consultora Deloitte defienden que los resultados financieros de las empresas mejoran con la presencia de mujeres en los consejos. Son solo un ejemplo de docenas de estudios que respaldan el dato. 

 

“Así como Edenred, las compañías tienen la obligación de brindar las mismas oportunidades a mujeres y hombres, ya que esto permitirá construir y consolidar una cultura en la que la discriminación no encuentre cabida y en donde se valore el talento de los todos los profesionales.” Aurelie Bagard, Directora de Mercadotecnia en Edenred México.

 

De esta forma se potencia el desarrollo de los colaboradores y se incrementará el valor de las organizaciones.

 

Victoria Balboa gerente del equipo de Content Marketing en Edenred México, nos compartió cómo es dirigir un equipo conformado totalmente por mujeres “Somos una mezcla de diversas personalidades y capacidades, eso nos ayuda a ser un equipo fuerte, con valores y convicción para proponer, evolucionar y trabajar en una empresa de talla mundial. El poder gestionar a un equipo de mujeres a las cuales admiro por su entrega y pasión en cada reto nos permite alcanzar grandes resultados.”

 

Deloitte en su estudio “Mujeres 2020” describe las acciones que los líderes y empresas han tomado para crear un ambiente de bienestar profesional y laboral. Un 31% corresponde a la no discriminación y bienestar, cifra que disminuyó frente del 43% del año pasado. Cero tolerancia al acoso sexual, ocupa el segundo lugar, con un 29%, seguido por un 16% correspondiente a cero brecha salarial entre hombres y mujeres.6  

 

Además, asegura que la inacción a estos ámbitos conlleva serios problemas sociales sin distinción de género, de índole económica e incluso ambiental, ya que existe una estrecha vinculación entre la falta de equidad de género en mujeres y el cambio climático.

 

La tarea de cerrar brechas y alcanzar un verdadero desarrollo para ambos géneros se logrará siempre y cuando se trabaje entre todos, sin dejar a nadie atrás.

 

[1] (OECD, 2020) Cerrando las Brechas de Género: es Hora de Actuar

[2] (IPADE 2017) Estadísticas sobre mujeres y empresarias en México.

[3] (IPADE 2017) Estadísticas sobre mujeres y empresarias en México.

[4] (El Economista, 2021) En México, las mujeres ganan 34.4% menos que los hombres: ONU

[5] (Pwc, T. F. 2018). Obtenido de The Female millennial: A new era of talent

[6] Delloite. (2020). Delloite Ecuador. Obtenido de “Estudio Mujeres 2020”